martes, 22 de enero de 2013

Más pensamientos de enero de 2013

El reflejo pulido de un alma ya perfecta. En cada uno de sus más ocultos rincones, inmerso en esa densa oscuridad repleta de seda de araña que todos tenemos escondida, se encuentra un rojo que gotea el rocío de la vida más bella que pueda existir. Un pequeño escape de la pasión que impulsa su corazón a cada partícula de su cuerpo. ¿Qué existe más importante que esa sensación de poder con todo, que nos impulsa a superarnos y a alzar al viento nuestros sentimientos? La pasión nos hace estar vivos, pero ¿qué ocurre si mi pasión es su rojo, su esencia, lo que recorre su cuerpo para hacerle ser quien es, aquello que le caracteriza? Intento encontrarlo en la música, y de hecho siento el rojo bullir en mi interior con cada solo de guitarra, incrementado al pensar que él haya sentido lo mismo al escucharlo. Cada canción es para mí un derrumbamiento en el muro de piedra que le rodea, que me permite asomarme a su interior como solo permite la música, de la forma más intensa y verdadera. Es un roto que me conduce a lo más profundo de su mente, a los sentimientos más puros y que solo pueden compartir aquellos cuya alma ha sido capturada por la misma melodía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario