jueves, 18 de octubre de 2012

Si hay alguien

Bueno, no creo que pase nadie por aquí, estos sitios solo existen para el que los crea. Hay demasiados blogs tirados por internet. Pero, por si alguien ve esto, bueno, probablemente piense que lo ha escrito una paranoica desesperada. Y hay verdad en eso, pero realmente no son más que pensamientos que, tal cual me vienen a la cabeza, tal cual escribo. No me he preocupado en redactar, ni en embellecer ni en darle sentido siquiera para que un lector externo lo pueda leer. Y es que, en el fondo, lo he escrito para mí misma. Pero, ¿por qué no? Si alguien se topara con mi blog, quizá pueda entender algo de lo que siente mi desorden mental, e incluso sentirse identificado. He escrito estos trocitos de pensamientos algunos días sueltos desde abril hasta hoy, pero ha sido ahora cuando he decidido publicarlos en un blog. Bueno, espero que alguien pueda descubrir el blog y asomarse un poquito al desorden de mi alma.

Pensamientos actuales: octubre de 2012


Tengo frío, mucho, pero al menos así siento algo. Ha llegado un periodo de mini-vacaciones, para mí, mini-depresión. Tras el reflejo de mi vida, del agobio, del “no tengo tiempo”, que me evita pensar, he quitado el espejo y me he encontrado, de nuevo, conmigo misma. Me doy cuenta del sin sentido que tiene esto. ¿Por qué? Porque siempre que escribo pienso que la próxima vez que lo vea, todo se habrá arreglado, o al menos ya no importará. Pero no, todo sigue igual y no, no ha dejado de importar. ¿Soy una niñita pava más? Creo que no, o eso espero al menos. Ya que mi vida es mucho peor que la suya, al menos, espero sentir algo más que ellas, con sus problemas. Problemas que se han buscado de alguna forma, han hecho algo y hay una reacción. Pero, ¿qué importa? Creo que no saben lo que es la nada. Nada, un simple perder el tiempo simulando la normalidad. Sinceramente, si alguna vez puedo llegar a vivir lo que ellas, no creo que sea tan difícil un adiós o una herida, si ha habido algo. Yo es lo que más valoro. La ausencia de nada. Probablemente, los demás piensen lo mismo de mi problema, que es menos importante. Pero, como no podemos saber qué sienten los demás, y ni yo misma sé si puede haber algo peor que lo que yo siento, sigo dejando correr la vida.
No puedo con nada, todo denota experiencia. Inclusa la música, siempre el mismo tema y muchas ramas, y yo no he llegado siquiera a las raíces. Me hallo oculta en algún rincón oscuro del subsuelo al que parece no haber acceso.

Pensamientos de verano de 2012


Que existencia más vacía. Cuántos días por delante, sin nada con que llenarlos, y luego vuelta otra vez a lo de siempre, a la muerte de los exámenes, y pasará un año más, y todo seguirá igual. ¿Qué he hecho mal? ¿En qué momento empecé a equivocarme, a hacer lo que no debía? O más bien, a hacer solo lo que debía, pero que no me hace feliz, y ya no hay vuelta atrás, es que de verdad que no sé cómo arreglarlo, es que parece imposible. Intentando encontrar la normalidad de todo esto, pero es que no es lo normal. Y si para alguien es así, no quiero que lo sea para mí. No tengo ni idea de qué hacer para arreglarlo, o de qué hacer para olvidarlo, porque parece que no hay nada. La vida me pasa por delante, y mientras la gente la disfruta, yo no hago más que acercarme a la muerte. Aunque bueno, esto ya es como estar muerta. No lo soporto. Qué ansiedad, qué desesperación, y a la vez que pasividad, porque esos sentimientos solo pueden desembocar en romper algo, en gritar, pero no en una solución real. Para eso no hago nada, y me resigno. Pero es que es tan difícil… ¿Cómo lo cambio? Por dios que alguien me ayude, yo no puedo más, no lo soporto, no me soporto. Si yo solo quiero estar con gente de mi edad, y hacer lo que hace la gente de mi edad, no pido ninguna de esas aspiraciones imposibles de los adolescentes, solo lo que ellos ya tienen. Y ya no por ser normal, es que es lo que quiero, lo tengo clarísimo, es lo que me apetece. Pues no. A perder esta etapa de la vida. Necesito ayuda, puedo explicárselo a alguien, pero es que así no voy a solucionar nada. Lo único que puedo seguir haciendo es esperar a que pase esta agonía, que ya que no va a cambiar, por lo menos a ver si llega el día en que lo pueda aceptar.

Pensamientos de mayo de 2012


Soñando con ese cielo azul de un lugar desconocido, bañado por ese mar desconocido que destella con ese sol desconocido. Donde todo lo vivo es desconocido, y lo muerto nunca se conocerá. Donde nunca podré ir, porque no existe, o en el que siempre podré estar, porque no existe. Aunque en realidad no se puede llegar a él, simplemente estar en él. Un lugar dentro de mí, pero que no existe, es un rayo de luz breve e imperceptible, ya que nada tan bello podría habitar en mi interior. Realmente creo que mis entrañas son unas colinas verde muerto, con un cielo gris apagado, y con tumbas salpicadas por ahí. También hay árboles desnudos, con ramas que ascienden abruptamente intentando alcanzar un lugar que queda demasiado lejos. Pero es bonito, para mí. Supongo que cuando alguien está podrido por dentro, sus gustos no pueden alejarse demasiado de su estado. Cuando no se puede aspirar a más y se encuentra belleza en lo siniestro y tenebroso, porque es como te sientes y has aprendido a verlo como algo bueno. No tiene vida, a excepción de esas plantas desesperanzadas a las que su ilusión de llegar a un lugar mejor ha quedado congelada. ¿Y cómo iba a haber vida, si nadie se acerca a mí, cómo iba a sentir compañía? Intento encontrar la alegría de la soledad. Soledad no por estar sola en la vida, sino por sentirme sola, y sin identificarme con nadie. Pero, como decía, puede ser bonito estar sola. Encontrarse a una misma. Es lo que estoy intentando yo ahora, habiendo abandonado la lucha por algo más.  Encontrarse a una misma, en un lugar tan desolado como este cementerio, puede dar resultados que es mejor no saber. Tendré que rebuscar en cada hierbajo, en cada neblina, en cada nombre de las tumbas de mi interior. Y no hay cadáveres dentro, hay sentimientos. Ilusión, esperanza, confianza, entusiasmo. Todos muertos. ¿Y qué más da? Siempre me quedará ese árbol esquizofrénico y esquelético que, incapaz de morir, incapaz de vivir, se ha quedado paralizado intentando alcanzar algo más.

Pequeño pensamiento de abril de 2012


¿Qué hacer cuando no estás contento con nada de lo que eres? Resignarte, sí.

Más pensamientos de abril de 2012


Cómo puede ser tan desagradable ir en autobús. Cómo puede doler tanto. Parece que toda la gente que ves a través de la ventana es tan feliz… Un niño en un carrito, que aun no sabe las preocupaciones que le puede traer la vida; un grupo de niñas con niños, más pequeños que tú, pero que parecen mayores, y a los que no puedes envidiar más; dos ancianos cogidos de la mano… Cómo puede ser algo tan fácil y natural para algunos, e imposible para otros. Intento encontrar esperanza en que hay gente como yo, pero es que parece que no la hay. No tanto como yo. A no ser, claro, que sean las personas más marginadas de la sociedad. ¿Soy uno de ellos? Probablemente, en muchos aspectos. Es tan triste… escribir esto porque no tengo absolutamente nada que hacer, nada que no sea escribir este texto para mí misma, como si pudiera aparecer una respuesta a mis problemas, mágicamente, en la pantalla. O como si esa respuesta estuviera dentro de mí, de algún modo. Me doy cuenta de cuánto estoy usando el “como”, que irónico, no utilizar más que comparaciones, es como si definiera mi vida entera. Esperando que alguien llegue, a casa, o por internet, alguien que me hable y me entretenga. No llega nadie. No va a llegar nadie. Llegará, y entonces pensaré que para qué me habla, que no tiene sentido, y que me aburre. No sé quién espero que me haga caso, la verdad. Estoy más deprimida los fines de semana, cuando la gente es más feliz, otra puñalada de dolor. Nunca me ha gustado ver a la gente feliz cuando yo no lo estoy, soy así, pero es que ahora, es que se hace insoportable. Lo único que me hace sentir algo, una sensación viva, es escuchar música. Pero mis oídos se quejan, no puedo seguir con ese ritmo. Es como mi particular droga, no la puedo dejar, y eso que muchas veces es insuficiente. Hasta eso a veces me dejas vacía. ¿Cómo llenarme? Mi interior es un cementerio, o peor.

Pensamientos de abril de 2012


Siento así como un vacío, por eso escribo. Lo hago siempre que estoy peor. No, no me hace sentir mejor, no sé por qué lo hago, porque ni siquiera se me da bien. A veces pienso que nada me preocupa, y me siento egoísta, pero feliz. Otras, que todo me importa. A quién quiero engañar, claro que me importa, que le doy vueltas a las cosas, y me hace sentir mal. Además, parece que nadie a mi alrededor se da cuenta de que esa actitud mía es mentira, probablemente porque hasta yo me la creo. Me pregunto qué pensaran los demás. De mí, de ellos mismos, de la vida, de los demás, del resto del mundo. Supongo que los canis no piensan demasiado sobre cómo son, no sé, moralmente. Si lo hicieran, no serían canis del todo. A los heavies parece gustarles la filosofía, y tener unas ideas muy claras. Y son muy románticos, por lo que sufren. Además están las pijas y las pavas, se las podría meter en un mismo grupo. Les importa mucho todo, son muy sensibles, siguen el prototipo de ser “toda una señorita”, propio de siglos anteriores, pero que permanece adaptado a hoy. Creo que ellas no se dan cuenta. Me intriga saber si realmente son así, o si es que son muy exageradas. Se quieren mucho entre sí… ¿de verdad? Siento que sí, porque la inteligencia no les da para más. Y luego hay otros, sueltos, que no saben muy bien que son. Algunos intentan pertenecer a alguno de los grupos anteriores. Diría que todos. ¿Realmente esto es así? ¿Para sentir que eres alguien, tienes que ser de alguno de ellos? ¿Pero acaso hay otra posibilidad, la posibilidad de no ser nada? ¿O de ser todo?... No sé que hago escribiendo esto, como si alguien lo fuera a leer. Bueno, mejor dicho, como si fuera capaz de hacerlo público. ¿Por qué no? Pues porque no tiene sentido, ninguno. A alguien le gustaría, supongo, y otros pensarían: esta se las da de lista… En fin, por dónde iba… ah, que porqué hago esto, que no lo sé. Para pasar el tiempo, porque no puedo más. No puedo más con nada: con no tener nada que hacer, excepto estudiar, con 16 años, por las pocas experiencias de mi vida, por lo poco que estoy viviendo esto… me hundo, lo sé. Es como un agujero negro en mi corazón, parece casi como si lo viera, no exagero. Qué difícil es afrontar tus pensamientos, siempre los piensas, pero parece que al escribirlos es cuando realmente te das cuenta de que ahí están, de que existen, de que no puedes seguir esquivándolos. Podría poner muchas angustias más, pero no podría soportarlo, me estallaría la cabeza, no puedo escribir esas palabras, no tengo valor para afrontar la verdad. Y no serviría de nada, porque no tiene salida. Bueno, sí tiene, la veo, pero es una imagen proyectada que no se puede agarrar. Porque el simple hecho de imaginarlo tiene elementos de ciencia-ficción. Porque parece imposible, porque no llega nunca, y porque parece que nunca va a llegar. ¿Cómo iba a hacerlo, si siempre voy a pensar igual? No puedo romper con todo, no puedo. Ni por mí, ni por mi gente, ni por mis ideas, ni por mis sentimientos. Es ridículo. Todo esto. ¿Para qué estoy gastando este fino hilo de energía que me queda? ¿Para que se quede ahí, en el ordenador, olvidado, como todos esos demás documentos que he ido haciendo con el tiempo? Aunque bueno, antes era distinto, pensaba que a estas alturas esto ya habría cambiado, pero eso es lo peor, que sigue siendo igual. Y que lo seguirá siendo. No sé cómo cambiarlo, no sé nada en realidad, o a lo mejor sí. Si algo sé, parece saberlo mi yo superficial, ese que se las da de conocer, de intuir, de controlarse. Pero este yo, el que escribe esto, al que pongo un bozal siempre que empieza a gritarme estas cosas que estoy escribiendo, ese no sabe nada. Intento que parezca que este yo mío extraño no existe, que dejé de ser aquella niña rara, porque decían que era más inteligente, que le costaba relacionarse, que se le daba bien escribir, pensar en general. Nadie cambia en su interior, puede que superficialmente, pero en el fondo de cada persona, hay una personita pequeñita rodeada de oscuridad que no para de hablar, de decir cosas. El problema es que esa personita, a veces, puede ser muy molesta. Yo no estoy en paz con ella. Ahora estoy escribiendo las cosas que ella me grita, las que he intentado callar. Callar riéndome de todo, siendo comprensiva, haciendo el tonto, haciendo como si nada me preocupara. ¿Realmente no soy nada de eso? ¿Es solo fachada, una fachada tan alta que no me deja ver lo que realmente hay tras ella? ¿O es que ahora mismo me veo así porque he entrado en una paranoia mental que no me deja ver con claridad? No lo sé, no sé nada. Me agobia esto. Es como una persona mayor con alzheimer, sin recuerdos, que son la base de su persona. Pues yo tengo recuerdos, pero no sé si esos recuerdos son reales, si los viví siendo yo misma, esta yo. ¿O es la otra yo la auténtica? Quién sabe. ¿Tiene algo de sentido todo esto? La mente no se puede ordenar, es un lío sin cuerda, un lío de algo que no existe. ¿O sí existe? No sé si algo de mi mente existe de verdad.