Ojalá quede algo de ti, yo sé que hubo algo en ti, así que
es cierto en alguna forma. Aunque quizá solo sea en una abstracción lejana y
elevada que se desvanece, en ese mundo de mariposas de papel que se prenden
fuego y se queman al caer la noche. O más bien cae el día, no la noche. En ese
lugar que fue pasto de las llamas, entre las cenizas. En ese páramo en el que
fuimos algo, tú y yo, no felices, otra cosa. Allí al menos siempre será cierto.Volvamos el tiempo que te quede, a seguir escribiendo vesania por las paredes. Pero no me dejes sola con esto.
Nunca termines de perderte. No podría verte allí.
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