Te siento cerca y no te veo, me hablas y no te escucho, cada
vez estás más lejos. No te lleves contigo la cordura que me queda, por favor,
sigue apareciendo en sueños si así mantienes despierta la calma. Apagad de
verdad las luces y dejadme descansar, nunca podrá ser consuelo mi particular
veneno, ni revelarme más verdad, porque esta ya desprendió su túnica y me
mostró su desnudo vibrante. Recuerda a ese sueño de la infancia que se repetía
amanecer tras amanecer y que parecía querer advertirme de que había que saltar
al vacío para poder abrir los ojos, que solo precipitándote hacia él podrás
dejar de sentir la opresión en tu pecho.
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