miércoles, 27 de marzo de 2013

Más pensamientos de marzo de 2013

Necesito respirar aire frío y que este atraviese mi cuerpo hasta que sea capaz de templar cada una de las ideas corrosivas que me queman. Sentirlo bajar por mi garganta, dejándola paralizada con su gélido abrazo, y llegar a mis pulmones para insuflarles la energía limpia que necesitan. Pero hay un fuego en mi interior que no podría ser apagado ni por la oleada más fresca de optimismo. No hace más que expandirse hasta lugares de mi interior que no tenía consciencia de que existieran, me los alumbra con ojos chispeantes de triunfo. Ya no hay acceso para los sentimientos puros. Algunos intentan entrar y acaban manchados por la sangre, inundados por las lágrimas que se almacenan en mi interior, marcados para siempre por la mano de la muerte.

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