sábado, 29 de noviembre de 2014

Más pensamientos de noviembre de 2014



El corazón se acelera pero solo por inercia, no ha lugar para los mecanismos. Tú calla y muerde. Quizá creas sentir dolor pero no es más que el roce del movimiento del giro de la palanca. Juguemos al juego de la palanca, juntos, por favor. Siempre juntos. No me abandones ahora que he vuelto, ahora que han vuelto los abrazos de brasero y los besos de mariposa, solo para recordarme que nada vuelve. Por favor no me abandones porque ahora estoy sola, como antes, pero consciente de que no siempre fue así. Dejadme, dejadme para que pueda conocer el límite que me lleve a la apatía. Aun ansío el regocijo que sigue al silencio, su eléctrica ruptura en infinitos pedacitos de voces y caricias y gritos y susurros de historias que se rebelan, insensatas.





Y dile por favor a los aplausos que no degollen más secretos, que no pretendan hacer suya una realidad que escapa a sus propios límites.

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