martes, 16 de junio de 2015

Más pensamientos de junio de 2015



Al final no es más que al tiempo al único a quien se permite jugar, pero él disfruta con la perfección, la discreción, aunque pudiera ser incompatible. 10 años justos, como una maldición para poder recordar. Todas las lágrimas que mis pupilas decidieron cuidar hasta que estuvieran listas para la luz, han estado empañando mi visión hasta el preciso instante en que la vara del tiempo ha decidido que ya están preparadas para olvidar la protección de la ensoñación y sumergirse así en la vida, tal y como fue, y ahora es otra vez. Ahora, tiene que ocurrir todo de nuevo, como si las desgracias fueran fantasmas que no hubieran dejado de camuflarse entre nuestras paredes durante años, más siempre presentes, y creyeran que ya es hora de volver hacia el presente.

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