sábado, 21 de diciembre de 2013
Más pensamientos de diciembre de 2013
Y ahora que se va, que le siento alejarse, que ya no quiere que sea más su juguete. Ahora que ocurre lo de debería desear ansiosa desde hace meses, no quiero. Y ahora, es ahora cuando me doy cuenta de que tengo un problema. Él supo ser todo lo que quería y lo que pudiera alcanzar desear. Supo ser la aspiración más perfecta que hubiera podido imaginar, y que, aun siendo mentira, era la mentira más bella. Que nunca podrá ser sustituida por ninguna tintada verdad, hueca. Ya alcancé el amor, la perfección, todo lo que buscaba de él, de él y de él hecho realidad, hecho persona, él. Si era una vana imagen, proyección del ser probablemente más vacío que pueda llegar a conocer, no me importaba, ni me importa. Es mi mentira. Pero como todas las mentiras, comienza a desvanecerse por más que intente agarrarla con mis manos para obligarla a permanecer junto a mí, para guardar al menos un pequeño fragmento de todo lo que fue. Se va, los vientos de mi razón la disipan. E incluso aunque no fuera así, siento su ya inevitable combustión interna, incapaz de soportar el ingente peso de esta máscara. Pero recogeré los fragmentos si se rompe otra vez y la recompondré las veces que sean necesarias, es el rostro que permitió florecer bajo él a mi verdadero yo, aquel que no puede gozar de la comprensión de la luz y que, por tanto, ha pasado ya a formar parte de mí misma, parece que siéndolo durante mucho tiempo.
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