Secretos, mentiras, intrigas, sospechas, engaños. Propios,
ajenos, compartidos. A veces me pregunto si realmente tiene algún sentido esa
obsesión nuestra por ocultar, o es simplemente otro acto humano sin más
justificación que la de teñir nuestra vida de alguna vana emoción. En cualquier
caso, puede ser difícil de soportar para personas con una moral, por muy mínima
que sea. Llega un punto en el que es casi imposible discernir la verdad, si es
que esta realmente puede definirse como algo tangible entre tantos puntos de
vista. Tantas mentes con una visión muy distinta de ese algo. Ya no puedes
saber quien cree, quien supone, quien sabe y, sobre todo, quien no puede saber.
Pero tengo algo claro, y es que necesito que mi mente se limpie, que las
lágrimas desempañen mis pupilas y me permitan ver la verdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario