Qué locura, no amarte. Qué locura, pensar un instante en no
volver a sentir tu cuerpo pegado al mío, en no confundir una vez más a qué corazón
corresponden los latidos, si acaso son dos en esos momentos. Qué locura, no
volver a sentir tus manos recorriendo el camino mi cuerpo. Qué locura, que mi
boca quede esperando sentir otra vez la dulce danza de la tuya, no volver a ser
el brillo en tus ojos, que mis oídos no vuelvan a ser testigos de palabras que
nunca pensé que me podrían pertenecer desde tu boca. Qué locura, dicen todos los que no saben qué
es amar de verdad. Que duela en lo más hondo el placer, el anhelo, el
sufrimiento. Que te haga sentir de todo hasta el comentario más insignificante.
Será una locura, pero es mi locura, lo único capaz de hacerme sentir algo real
y lo buscaría una y mil veces si no lo tuviera. La llama que me incendia, que crea
mi caos, lo que realmente me hace ser yo.
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