Qué locura, no amarte. Qué locura, pensar un instante en no
volver a sentir tu cuerpo pegado al mío, en no confundir una vez más a qué corazón
corresponden los latidos, si acaso son dos en esos momentos. Qué locura, no
volver a sentir tus manos recorriendo el camino mi cuerpo. Qué locura, que mi
boca quede esperando sentir otra vez la dulce danza de la tuya, no volver a ser
el brillo en tus ojos, que mis oídos no vuelvan a ser testigos de palabras que
nunca pensé que me podrían pertenecer desde tu boca. Qué locura, dicen todos los que no saben qué
es amar de verdad. Que duela en lo más hondo el placer, el anhelo, el
sufrimiento. Que te haga sentir de todo hasta el comentario más insignificante.
Será una locura, pero es mi locura, lo único capaz de hacerme sentir algo real
y lo buscaría una y mil veces si no lo tuviera. La llama que me incendia, que crea
mi caos, lo que realmente me hace ser yo.
sábado, 31 de agosto de 2013
domingo, 25 de agosto de 2013
Pensamientos de agosto de 2013
Secretos, mentiras, intrigas, sospechas, engaños. Propios,
ajenos, compartidos. A veces me pregunto si realmente tiene algún sentido esa
obsesión nuestra por ocultar, o es simplemente otro acto humano sin más
justificación que la de teñir nuestra vida de alguna vana emoción. En cualquier
caso, puede ser difícil de soportar para personas con una moral, por muy mínima
que sea. Llega un punto en el que es casi imposible discernir la verdad, si es
que esta realmente puede definirse como algo tangible entre tantos puntos de
vista. Tantas mentes con una visión muy distinta de ese algo. Ya no puedes
saber quien cree, quien supone, quien sabe y, sobre todo, quien no puede saber.
Pero tengo algo claro, y es que necesito que mi mente se limpie, que las
lágrimas desempañen mis pupilas y me permitan ver la verdad.
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