Hay cosas en mí más fuertes que yo. Da igual cuánta mierda les eche encima, siguen brillando como el primer día. Aunque todas las circunstancias, y tú, y yo, nos empeñemos en que no sea así. Es fuerte, es rebelde, es cabezón, es cono un niño, que nunca crece. Un niño que debería estar corriendo, saltando, pintarrajeando.. Y al que obligo a estar sentado en una esquina. Y cuando te veo, no puede evitar levantarse, saltar y susurrarme al oído que te diga que te quiero
No hay comentarios:
Publicar un comentario